Saravia Prado

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  • Saravia Novoa
  • Saravia Tabora
  • Saravia Lindo
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de Oscar C. Rohrmoser Volio

La Casa de los Siglos

Capítulo III

La Familia Saravia Roger

El matrimonio de don Serafín y doña Filomena, fue bendecido con un gran número de hijos e hijas. Doce en total y perfectamente balanceado, 6 varones y 6 mujercitas.

La mayor nació el 18 de febrero de 1887 y se bautizó con el nombre de María Elena Filomena de los Dolores, pero se le conocía familiarmente con el nombre de Elena. Murió en San José el 17 de Octubre de 1980 a la avanzada edad de 93 Elena Saravia R.

Después nació, el día 7 de Abril de 1888, la segunda de las mujeres. Se le bautizó con el nombre de María Hortensia Catalina del Rosario. Se le conoció en los círculos familiares con el nombre de "TENCHA". Murió en el Asilo de Ancianos "Alfredo González Flores" el 13 de Abril de 1978 a la edad de 90 años.

 

Doce hijos perfectamente balanceado, 6 varones y 6 mujercitas

El tercer hijo fue el primer varón. Nació el 9 de Agosto de 1891 y fue bautizado Bernardo Francisco Jesús de los Ángeles. Sus hermanos lo llamaban Bernardo y cariñosamente lo identificaban como "NADO". Murió en San José el 5 de Marzo de 1968 a la edad de 77 años.

Lo siguió Tobías Ramón Pedro Antonio, que nació el 16 de Octubre de 1894. A Los pocos días de nacido se le desarrolló una infección en el ombligo y murió el 24 de Octubre de 1894, y fue sepultado en el Panteón de Esparta.

El siguiente hijo fue otro varón que nació en Cartago el II de Junio de 1899 y se le bautizó con el nombre de Serafín Luis Blas de Jesús. Sus nietos lo llamaban cariñosamente "PIN". Murió en el Hospital Blanco Cervantes, a la edad de 91 años, el 09 de Junio de 1990. Sus restos descansan en la bóveda de la familia Saravia Serafín Saravia R. Roger, en el Cementerio General de San José.

Un nuevo hijo vino al mundo en Cartago el 2 de Setiembre de 1900 y se le bautizó cariñosamente con el nombre de Francisco Esteban Felipe de Jesús. Sus familiares y amigos lo conocían como "CHICO". Murió el 12 de Noviembre de 1989 a la edad de 89 años.

El 6 de Mayo de 1902, nació en Cartago otro varón a quien se bautizó como Crisanto de Jesús. Murió en San José el 8 de Enero de 1980 a la edad de 77 años.

La familia regresó a Puntarenas el 15 de Octubre de 1903, después de vivir más de 6 años en Cartago.

En Puntarenas nacieron el 14 de Diciembre de 1903 dos gemelitos, una niñita y un varoncito. A la mujercita se le bautizó con el nombre de María Filomena. Enfermó pocos meses después y murió el 19 de Marzo de 1904. Al varoncito se le bautizó con el nombre de Efraín Vinenio. Este último murió en San José el 29 de Mayo de 1976. Se cuenta en la familia, que en los meses anteriores al nacimiento de los gemelos, doña Filomena se entretenía leyendo "María", el conocido libro del escritor colombiano, Jorge lsaacs. Tan impresionada quedó doña Filomena, con el triste romance entre Efraín y María, que escogió esos nombres para bautizar a sus recién nacidos. Nuevamente la familia fue a vivir a Cartago y ahí nació el 24 de Noviembre de 1905 otra mujercita. A esta se le bautizó con el nombre de Flora Catalina María de los Angeles y siempre se le conoció como Flora. A esta fecha es la única sobreviviente de la familia.

La siguiente de las mujeres nació en Cartago el 19 de Mayo de 1908 y se le bautizó con el nombre María del Carmen Virginia. Murió en el Hogar de Ancianos "San Pedro Claver" el 22 de Agosto de 1989 a la edad de 81 años. La menor de los hijos del matrimonio Saravia Roger nació el 24 de Abril de 1910 en la ciudad de Cartago. Se le bautizó con el nombre de María Filomena, probablemente para reponer el nombre de la gemela que había fallecido en 1904. En los círculos familiares se le conocía como "MAMAMA". Murió el 15 de Enero de 1994 a la edad de 83 años.

De esta numerosa familia solamente se casaron tres de sus miembros: Hortensia, Serafín y Efraín.

La primera en casarse fue Hortensia, que casó con don Francisco Bonilla Carranza y de este matrimonio nacieron tres hijos: Juan Félix, Francisco y Rodolfo.

Lo siguió Serafín que se casó con Rosita Prado Valverde y de esta unión nacieron cuatro hijos: José Francisco, Virginia. Serafín y Rodrigo.

Muchos años después se casó Efraín en San José con la señora Aida Soto Borbón, pero el matrimonio duró poco tiempo, terminando en divorcio y sin dejar descendencia.

La familia Saravia Roger permaneció siempre muy unida, compartiendo sus problemas y alegrías en forma ejemplar. No se conocen recuerdos de desavenencias familiares importantes, fuera de las discusiones cotidianas que siempre han existido en las familias numerosas.

Todos los hijos del matrimonio Saravia Roger trabajaron intensamente desde una edad muy temprana. Bernardo y Serafín trabajaron en los negocios comerciales de su padre y en 1920, a la muerte de don Serafín Saravia Tabora, Bernardo tuvo que hacerse cargo de esa organización de exportación e importación. En los primeros años contó con la ayuda de sus hermanos, pero al decaer el negocio a causa de la gran depresión del año 1929. algunos de ellos tuvieron que orientarse en otras actividades. El negocio comercial de la familia Saravia tuvo que cerrarse por la situación tan grave que causó la depresión y que prácticamente causó la quiebra de la familia.

Serafín Saravia Roger fue nombrado despachador de materiales del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico en Mayo de 1932. Allí se destacó con su eficiente trabajo y los conocimientos adquiridos en la exportación de maderas, le fueron de gran utilidad para su posición en el Ferrocarril. Llegó a ocupar la plaza de Subjefe del Almacén de Materiales del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico. En 1944, renunció a su cargo, pues simpatizaba con la candidatura de don León Cortés Castro. Posteriormente, don Claudio Cortés Castro, cuando era Administrador General del Ferrocarril, le envió una encomiable carta de recomendación manifestando que el verdadero Jefe del Almacén, siempre fue don Serafín a pesar de que nominalmente otras personas tenían ese nombramiento. Asimismo, le manifestó la probidad absoluta y capacidad para el trabajo, que en todo momento había demostrado. Sin lugar a dudas el país perdió un honrado y eficiente funcionario.

Después de su retiro del Ferrocarril don Serafín y su hermano don Bernardo organizaron y operaron una fábrica de jabón y otros productos cosméticos para uso personal. Era una fábrica modesta, completamente artesanal, pero que llegó a producir cosméticos populares con bastante demanda en el mercado nacional. La marca del jabón era "OROSOL" y los cosméticos se comerciaban bajo la marca "ARKIRIS" y otra más popular denominada "COPPELIA" que vendían a menor precio.

Era una empresa enteramente familiar y el único empleado fuera de la familia, era el mensajero, don Guillermo Alpízar Espinoza. Este a través de varios años de trabajar, pasó prácticamente a formar parte de la familia. Es un gran ejemplo de esfuerzo y dedicación, pues a pesar de que ninguno de los hermanos tenía estudios básicos para la producción, llegaron a desarrollar productos de alta calidad. Quien los orientó al comienzo de la producción fue don Gregoria Saravia Cowar, conocido como "Goyo" y que era un primo hermano salvadoreño de los impulsores de la fábrica. Goyo era dentista y sabía mucha química. Tenía una fábrica de vinos (Champaña Viuda Alegre) y otra de maicena donde producía la conocida marca "HERCULES". Posteriormente liquidó sus negocios en Costa Rica y se regresó a vivir a San Salvador.

Además, Chico Saravia, como era tan creativo, ayudó mucho en la elaboración y perfeccionamiento de las fórmulas de jabones y cosméticos. Le gustaba experimentar y trató de lograr buenas fórmulas para la elaboración de betún, cera para pisos y otros artículos útiles para el hogar.

Además, diseñó la maquinaria en madera para fabricar y cortar el jabón, así como los moldes y cortadores de panes de jabón en diferentes tamaños. La fábrica fue adquirida muchos años después por don José Francisco Saravia Prado, quien la operó con sus hijos.

Francisco Saravia Roger trabajó prácticamente toda su vida con el Consejo Nacional de Producción, donde se destacó como un magnífico funcionario hasta su jubilación. Chico, como familiarmente le llamaban, tenía una habilidad especial en el uso de herramientas corrientes de trabajo. Usó sus conocimientos para ayudar a sus hermanos y arreglar todos los desperfectos normales de las casas de habitación, con el beneplácito de sus moradores. Era una persona de porte distinguido y amabilidad innata, que le ganaron siempre la simpatía de familiares y amigos.

Crisanto Saravia Roger fue el único de los hermanos que hizo estudios universitarios. Cursó la carrera de Leyes, pero no llegó a graduarse, pues nunca presentó su tesis. Sin embargo, sus conocimientos legales le permitieron trabajar dentro del Poder Judicial, donde llegó a ocupar la secretaría de un juzgado. Era una persona de mucha seriedad y costumbres muy tradicionales. No permitía charlatanería, ni pérdida de tiempo en el juzgado, y los abogados jóvenes de la época trataban de molestarlo continuamente. Se cuenta que al Juez que presidía el juzgado, los abogados jóvenes le tenían el mote de "la Perra" y cuando necesitaban visitarlo en su oficina, para conversar sobre algún asunto en trámite, llegaban donde Crisanto y en voz más alta que de costumbre, para que todos los oyeran, le preguntaban: 'Está la perra'?' Esto descomponía al pobre Crisanto, que no concebía semejante falta de respeto y reconvenía a los malcriados abogados. Esta situación se repetía continuamente y Crisanto al fin del día llegaba a su casa casi descompuesto y malhumorado, de ese continúo mal comportamiento.

Crisanto trabajó hasta su jubilación en el poder Judicial, donde era muy querido y admirado por jueces y abogados. Su prudencia, su don de bien e inmejorables costumbres siempre lo destacaron dentro del personal del Poder Judicial. Efraín Saravia Roger, fue nombrado en 1934, como encuadernador de la Imprenta Nacional. Allí trabajó por poco tiempo, pues tenía gran interés por la fotografía y estableció primero en San José "Foto Venus" y luego en Cartago "Foto Saravia" ambos talleres fotográficos, en los que laboró hasta su muerte.

Efraín compartió con los cartagineses sus mejores momentos de alegría, retratando los matrimonios, cumpleaños, primeras comuniones, graduaciones de Escuelas y Colegios y un sinnúmero de actividades comunales que dejó plasmadas en sus negativos para la posteridad. Además hizo estudios fotográficos de cientos de cartagineses. Tenía mucha capacidad artística y en sus ratos de ocio pintaba cuadros que repartía a familiares y amigos.

De las mujeres, Elena se hizo cargo de la familia poco después de la muerte de su padre. Prácticamente le tocó orientar y estimular a todos sus hermanos. La casa de la familia Saravia Roger bajo su administración era un modelo de orden, limpieza y economía familiar.

María del Carmen Saravia Roger comenzó a trabajar en Noviembre de 1933, cuando fue nombrada auxiliar interina del Indice del Registro del estado Civil, con un salario mensual de cien colones mensuales (acuerdo l8A, folio 255 del 18 de Noviembre de 1933). Posteriormente fue trasladada al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde laboró por muchos años en la Sección de Tratados Internacionales.

Filomena Saravia Roger comenzó a trabajar en Mayo de 1938, cuando fue nombrada escribiente del Registro Civil con un salario de noventa colones al mes (acuerdo 95, Folio 158 del 2 de Mayo de 1938). Allí laboró hasta 1945 cuando fue trasladada al Ministerio de Hacienda, en donde permaneció hasta su jubilación.

Una característica de la Familia Saravia Roger que se puede destacar, es su aptitud y excelente oído para la música, que trasladaron a la ejecución de diferentes instrumentos musicales como el piano y el violín. Lo más admirable es que ninguno de estos artistas musicales tomó clases formales para aprender a tocar el instrumento de su ejecución. Ni siquiera podían leer las partituras, pues solo tocaban de oído, con excepción de Crisanto y Tencha.

Encabeza la lista, doña Filomena Roger, que disfrutaba mucho de su piano. En los últimos años de su vida su pieza favorita era "El Corrido de don Pepe Figueres" y no perdía oportunidad de ejecutar esa pieza, para todos los visitantes de la casa de la familia Saravia, sin importarle el color político de la visita. De los hijos de doña Filomena tocaban el piano Hortensia y Crisanto. Este último además era un excelente violinista. Fue socio fundador y participó en la orquesta Sinfónica de Heredia y también con la Orquesta Sinfónica Nacional. Esta aptitud musical la heredó José Francisco Saravia Prado, que es un pianista y organista excelente. Ojalá esta cualidad se siga repitiendo en las generaciones venideras.

 

 

 

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